Aunque no parezca, nuestras encías también necesitan cuidado. La principal amenaza es la acumulación de bacterias sobre los dientes: la placa bacteriana. Esta comienza a acumularse en el surco gingival (el espacio que existe entre los dientes y encías) pocos después del cepillado dental.

Si no existe una limpieza adecuada, provoca una patología llamada gingivitis que se manifiesta con sangrado, mal aliento e inflamación. Esta puede ser reversible con la higiene y el tratamiento profesional adecuado.

Sin embargo, si no la tratamos a tiempo, las toxinas de la placa bacteriana continuarán su actividad y se producirá una periodontitis. Como consecuencia la enfermedad puede afectar desde la encía hasta el hueso que sostiene los dientes en la boca, provocando la pérdida irreversible de las piezas dentales en algunos casos.

Para evitar estas patologías, los dentistas recomiendan seguir correctamente unos sencillos consejos:

  • Reforzar la higiene interdental con cepillos interproximales.
  • Eliminar el consumo de tabaco.
  • Visitar periódicamente al dentista, al menos una vez al año.
  • Cepillado dental dos o tres veces al día, durante 2 minutos, asegurándonos alcanzar la superficie de todos los dientes.
  • Utilizar pasta dental con flúor con un componente antibacteriano en la cantidad correcta: tamaño de un garbanzo a partir de los 6 años y en adultos.

¿Cómo saber si tengo las encías sanas?

Las encías sanas tienen un aspecto rosado y adherido, no móvil. Si sangran al cepillado o de manera espontánea, o su coloración cambia a un tono más rojizo e inflamado (abultado y lábil) puede indicar un trastorno infeccioso por placa bacteriana.

Recordemos que, las encías son el tejido que rodea a los dientes y a los huesos maxilares que sirven para dar soporte y proteger el hueso de la agresión propia del ambiente oral y la masticación.

El mal uso del cepillo puede ser nocivo. Mientras el bruxismo además de ser un hábito nervioso también puede desencadenar el apretamiento de los dientes y una sobrecarga mecánica sobre la encía provocando su retracción.

Al ser un tejido muy vascularizado, las encías se convierten en una vía de entrada de posibles patógenos al organismo. Por ese motivo es importante el buen estado de salud de las encías. Sobre todo en pacientes con antecedentes de patología cardíaca y para prevenir el riesgo de endocarditis bacteriana, así como portadores de prótesis internas.

Además, es importante controlar los espacios entre dientes, evitar el movimiento de los dientes (substituir las piezas ausentes) y así disminuir el empaquetamiento de comida que favorezca la inflamación gingival en esos espacios.

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