Una boca sana y dientes sanos no sólo son fundamental para un buen estado de salud física, sino también para mejorar nuestra autoestima.

Hay casos en los cuales nos privamos de sonreír. Por lo general, ocurre cuando tenemos dientes en mal estado, teñidos, rotos, ausentes, mal posicionados, encías inflamadas y muy expuestas, mal aliento, etc.

Es por esta razón que algunas personas se tapan la boca al sonreír porque piensan que su dentadura disminuye las posibilidades de ser bien recibido, afectando su seguridad y autoestima.

Una sonrisa relajada, amplia y espontánea influye en la actitud que mostramos ante los demás y en la percepción que éstos tienen sobre nosotros. Cuando sonreímos, la persona que tenemos enfrente se muestra más predispuesta a devolvernos el gesto agradable.

Además, con este simple gesto, enviamos un mensaje a quienes nos rodean de que estamos cómodos con su presencia y conseguimos que perciban en nosotros cualidades positivas.

Tendremos la imagen de una persona más sociable, segura y confiable que alguien que no sonríe. Por eso, independientemente de que estemos en una fiesta, en una entrevista de trabajo o caminando por la calle, el hecho de sonreír con seguridad siempre juega a nuestro favor.

Si sonreír es tan importante para nuestra vida diaria, los profesionales en odontología te ayudarán a que tu sonrisa sea la mejor posible aplicando los tratamientos odontológicos más adecuados para cada caso.

La sonrisa y el autoestima comparten una relación directa. ¿No nos crees? Charles Chaplin decía: “Una sonrisa cuesta poco y produce mucho” NO LA DESCUIDES…

 

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